miércoles, 23 de octubre de 2013

Gipsófilas Inventadas


"Ya había leído el comentario de Ludovico, su anécdota con la bella y expresiva sordomuda. Ya había comentado esta pintura expuesta por Marcelo Moreno. Y de a ratos lo rumiaba.

Este fin de semana pasado, salimos en auto por las rutas del norte sanjuanino, por el puro placer de pasear entre valles, desiertos, caminos de cornisa, por túneles, por debajo de las nubes, en las nubes, por arriba de las nubes, con sol, con viento y otros aderezos. Aire libre, ruta y cielo.
En el llano y con pleno sol, veíamos como se aproximaba un paredón gris oscuro. No se si solamente íbamos hacia él, o es que esa espesa masa también venía a nuestro encuentro. Al final, nos introdujimos en las tinieblas, y al mismo tiempo empezabamos a cruzar “La Cuesta del Colorado”. Concentrado en el manejo como venía, me dice mi esposa, “mirá, que bonita planta de flores blancas”. Qué raro, dije yo, la jarilla no tiene flores blancas. Luego de unos minutos, giramos en una curva, y nos encontramos en una quebrada verde y blanca. La incipiente nieve, se estaba depositando en las hojas chiquitas, y les daba una apariencia mística. Como gipsófilas inventadas sobre xerófilas, lo tosco se transformó en una fría pradera, que cubría los cerros cercanos, como un manto blanco y traslúcido.
Y mentalmente volví a este rinconcito del blog, y ahora dejo registro para no olvidar.



Por supuesto, bajamos del auto, tomamos fotos, y volvimos rápido por el frío. Luego, comenzamos a filmar caseramente el recorrido, mientras en la radio sonaba “las manos de mi madre”, por Jorge Rojas."

El video no es de muy buena calidad, hay más fotos, las publicaré a pedido. La cantidad de información dificulta la carga de esta entrada. 

Miro la foto y pienso en la incipiente nevada, sobre las montañas, y sobre mis sienes. El tiempo hace sus anuncios.